Ir a contenido

Desde que 'Tiburón' (1975) nos hizo creer que los escualos son máquinas de matar, incontables películas han remedado su premisa y tratado de reproducir su capacidad de impacto, ya fuera apostando por duelos visualmente austeros o bien avasallándonos con ruido y furia. 'Megalodón', en concreto, pretende dejar claro que las películas de criaturas marinas son mejores cuanto más grandes, pero sus 113 minutos acaban funcionando precisamente como una refutación de esa teoría.

'Megalodón': Mucho tamaño, poca presencia (leer noticia)