22 feb 2020

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La comedia española no es en realidad española. Casi todas las películas que se estrenan en los últimos tiempos son 'remakes' de cintas francesas o italianas adaptadas a la idiosincrasia española para que parezcan de aquí. Son plantillas, son fórmulas que se copian y repiten hasta la saciedad y, salvo contadas excepciones, no hay mucho nuevo que aportar. ‘Hasta que la boda nos separe’ es fruto de esta tendencia fagocitadora. Es una película correcta, pero que hemos visto mil veces. Funcional, pero aséptica. Se adapta a un modelo de 'rom-com' añeja y los actores, en especial Belén Cuesta, le ponen desparpajo y cierto encanto natural. Pero poco más.

'Hasta que la boda nos separe': romances prefabricados (leer noticia)