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Robert Guédiguian lleva casi 40 años hablando de la clase trabajadora y de sus penurias y radiografiando los cambios sociales que han tenido lugar en la ciudad de Marsella. Así, su pasado y su presente como cineasta se encuentran conectados en ‘Gloria mundi’ como si la miseria, la pobreza y la desesperación que casi siempre ha acompañado a sus personajes, fuera un círculo del que no se puede escapar. Nunca ha sido un director especialmente sutil, pero no se le puede reprochar que no tenga un férreo compromiso a la hora de componer sus historias, aunque sea a través de la manipulación discursiva para provocar un impacto moral en el espectador.

'Gloria mundi': círculo de miseria (leer noticia)