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Su peripecia narrativa incluye tantos giros y se ve complicada por tantas intrigas que resulta fácil perderse en ella, y no hace falta ser un experto en la historia de Líbano para sentir que su retrato del país a principios de los 80 ignora ciertas complejidades sociopolíticas. Por lo que respecta al retrato de su protagonista, un diplomático alcohólico reclutado por la CIA para resolver un secuestro en Beirut, es mucho menos hondo de lo que sin duda la película pretende. Pero quienes no esperen de 'El rehén' más que un resultón homenaje a las historias clásicas de espías, eficazmente dotado de tiroteos y persecuciones y rico en atmósfera de confusión, tendrán suficiente.

'El rehén': Una atractiva maraña (leer noticia)