Ir a contenido

Elías León Siminiani nunca ha tenido reparos para desnudar su alma en pantalla, pero en su segundo largometraje quien realmente lo enseña todo es su objeto de estudio, que pasa por ser uno de los ladrones más fascinantes de nuestra historia reciente. Mientras plantea un juego de espejos entre ambos, la película transita de forma casi siempre jovial entre géneros –el diario personal, el homenaje cinéfilo y, claro, la película de atracos– y tonos –íntimo, cómico, romántico, trágico–; y en el proceso plantea con sutileza inquietudes de clase, lazos sanguíneos problemáticos y reflexiones de peso sobre lo que nos hace ser lo que somos.

'Apuntes para una película de atracos': un golpe maestro (leer noticia)