Ir a contenido

El tercer largometraje del francés Hugo Gélin parte de una premisa de tintes fantásticos similar a la de 'Olvídate de mí' (2004) para convertirse después en una comedia romántica en la línea de 'La costilla de Adán', y en el proceso no solo no exhibe la disciplina conceptual del primero de esos referentes sino que, peor aún, tampoco se muestra tan capaz de reflexionar sobre las relaciones sentimentales modernas como el segundo -que, recordemos, data de 1949-. Gélin parece querer decir algo sobre los sacrificios que las personas deben hacer para mantener sus vidas conyugales a flote, pero para ello recurre a una visión de la pareja francamente anticuada.

Crítica de 'Amor a segunda vista': un problema de mentalidad (leer noticia)