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Hombre obsesionado por su trabajo y padre ausente, el CEO de una empresa automovilística es víctima de un derrame cerebral que le causa una pérdida de la memoria y la capacidad para el habla y lo lleva a reconsiderar su vida: gracias a una amable terapeuta, el hombre odioso se convertirá en un buen tipo. Mientras orquesta tan previsible historia de redención, el director Hervé Mimran no solo cae en obvias inconsistencias narrativas y en el sentimentalismo más facilón; mientras por un lado finge condenar los excesos del neoliberalismo, por el otro no logra ocultar su desprecio a colectivos como los funcionarios y los jóvenes.

'Háblame de ti': No hay palabras (leer noticia)