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Probablemente no sería justo pedirle a una película sobre 'escape rooms' que matan nada más que lo que el nuevo largometraje de Adam Robitel ofrece. Sin necesidad de ser mínimamente original –sus más obvios referentes son 'Cube' (1997) y las sagas 'Saw' y 'Destino final'– ni de echar mano de derroches de sangre o verdaderos sustos, logra generar tensión durante buena parte de su metraje; y, cuando no lo logra, al menos mantiene el interés tanto a través de una sucesión de escenarios visualmente creativos como dotando a sus seis protagonistas de mucha más capacidad para generar empatía de la esperable por parte de personajes tan genéricos.

'Escape room': eficacia sin pedigrí (leer noticia)