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Si 'Beautiful boy' finalmente no estuvo entre las películas nominadas a los Oscar no fue por falta de actitud. De hecho, mientras retrata la traumática relación entre un padre y su hijo mientras este último transita el infierno de las drogas, demuestra ser un ejemplo del peor tipo de cine con ínfulas. No solo abusa del miserabilismo sino que estiliza sus momentos más trágicos para hacerlos bonitos, y en el proceso trata de compungirnos de las peores maneras. Peor aún, finge ser una reflexión honda sobre la adicción pese a que casi todo cuanto tiene que decir sobre ella es que de fumarse un porro a chutarse hay solo un paso.

'Beautiful boy', siempre serás mi hijo': postureo con ínfulas (leer noticia)