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Lunes a las nueve y media de la mañana. Un inicio normal de semana en el MNAC: puertas cerradas y gente trabajando, además de la Sala Oval patas arriba por la preparación de un evento. Cada uno a lo suyo. Porque los museos exponen, sí; y conservan, también. Pero hacen mucho más: restauran, estudian, documentan, divulgan y prestan. Así que, lo dicho, cada uno a lo suyo y unos cuantos a algo habitual pero no tanto: la preparación de la salida de una obra cedida por un tiempo indeterminado. Largo. 'Ad eternum'. Y no cualquier pieza sino la única tabla del retablo mayor del monasterio de Sijena que se conserva en Catalunya (había otra en una colección particular pero ahora se encuentra judicialmente retenida en Zaragoza, pero esto es otra historia).

Cuidado y control extremos: así viaja una tabla de Sijena del MNAC al Museu de Lleida (leer noticia)