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En el cruce de mil caminos está Dellafuente. No solo en lo sonoro y en lo rítmico, también en lo espiritual y lo sentido. Gire a derecha o izquierda, le aguarda la familia, como él se refiere siempre a su público, superfiel, apasionado y ahora quizá angustiado por las dudas que tiene sobre la ruta que coger el artista granadino. Dellafuente, inconformista, arrinconó su incertidumbre y la de sus seguidores en el Sónar, en el que repetía tras debutar hace dos años en su escenario más pequeño. Fenómeno del pop urbano, no son extraños los gritos de "vamos, Della" durante los conciertos o que se ondeen bufandas de Dellafuente FC, el proyecto de merchandaising que hace palpable su música y que contribuye al espíritu de reunión familiar.

Dellafuente, el duende de la familia en el Sónar (leer noticia)