Las multitudes han regresado el lunes a las calles birmanas a pesar de las amenazas de represión del Gobierno golpista. El volumen y la extensión de las protestas confirman que los tres muertos de las últimas horas han sido más catalizadores que disuasorios en un país acostumbrado a pagar con sangre las conquistas democráticas.

Protestas masivas durante la huelga tras los primeros muertos en Birmania (leer noticia)