La asonada militar alterna la tragedia y la opereta, cientos de muertos en Birmania y un embajador en Londres pernoctando en su vehículo tras una okupación nocturna y alevosa. A Kyaw Zwar Minn se le vio tan perplejo como desesperado cuando intentaba entrar en la cancillería. Rogó a los moradores, habló con la policía metropolitana y acabó durmiendo en su coche oficial, con una visible fotografía de la lideresa detenida, Aung San Suu Kyi, a escasos metros de la que había sido su residencia. El agregado militar y número dos de la embajada, Chit Win, había aprovechado su ausencia diurna para atrincherarse y relevarle.

La junta birmana cierra las puertas de la cancillería londinense al embajador (leer noticia)