02 dic 2020

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Boris Johnson debía lanzarse esta semana a reorganizar su equipo y reorientar la estrategia Gobierno tras la tempestuosa ruptura con su principal asesor, Dominic Cummings, y con el director de Comunicaciones del Gobierno, Lee Cain. Urgía despejar la inquietud y las dudas sobre la capacidad de mando del primer ministro, de importantes donantes del Partido Conservador, con los que Johnson conversó durante el fin de semana y a los que trató de tranquilizar. Le esperaba una semana intensa en el Parlamento y en Bruselas, donde se ha entrado en la recta final de las negociaciones post-'brexit'. Pero el 'premier' ha de resignarse a actuar por control remoto, confinado, por segunda vez, en la residencia de Downing Street a causa del coronavirus.

Boris Johnson, confinado tras estar en contacto con un positivo en una semana intensa para el Reino Unido (leer noticia)