27 nov 2020

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La dimisión en bloque de la oposición hongkonesa ha desencadenado hechos previsibles: un Parlamento con muchas sillas vacías, la exaltada defensa desde Pekín a la ley que motivó la espantada y la amenaza de sanciones acentuadas desde Washington. El consejero nacional de Seguridad, Robert O’Brien, las aireó para los "responsables de extinguir la libertad en Hong Kong". No aclaró a quién se refería pero sí que la fórmula "un país, dos sistemas" es ahora "apenas una gran hoja que cubre la expansión de la dictadura del Partido Comunista en Hong Kong".

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