Con la visera de su gorra de béisbol hacia atrás, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, parece sugerir a ese empobrecido país centroamericano que no retorna al pasado. La nueva Asamblea Legislativa, donde cuenta con una mayoría absoluta, destituyó a cinco jueces titulares y otros cuatro suplentes de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo. Acto seguido, votó el relevo del fiscal general, Raúl Melera. Estados Unidos, la Unión Europea y la oposición interna de derecha e izquierda denunciaron, cada uno con sus propias palabras, el peligro de un giro autoritario que, en rigor, no ha sido ninguna sorpresa para los salvadoreños.

Bukele da rienda suelta a su autoritarismo al destituir al fiscal general y cinco jueces (leer noticia)