12 jul 2020

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Nadie sabe cómo será el siguiente acto, pero con la promulgación de la ley de seguridad nacional ha caído el telón del ‘annus horribilis’ y los hongkoneses miran con una mezcla de incertidumbre, esperanza y miedo hacia el futuro. Decenas de líderes prodemocracia han hecho las maletas y buscan allende los mares la libertad que no encontraron en su tierra natal. Muchos de los que les siguieron, la mayoría jóvenes, se han quedado en la Región Administrativa Especial (RAE) y se verán obligados a poner el reloj a cero y replantearse qué hacer con su vida tras haberla empeñado en la escalada continuada de protestas iniciada en junio de 2019 con el rechazo a la ya retirada ley de extradición. Para muchos otros, cuya economía ha tocado fondo por un año de manifestaciones y confinamiento antivírico, la situación es tan dramática que la nueva ley, por muy odiosa que sea, representa una salida hacia una cierta normalidad que permita la restauración del orden y la reconstrucción de la economía.

Hong Kong, día cero (leer noticia)