El calor extremo afecta desde la Patagonia hasta el norte de Argentina.

EFE / Alberto Caratozzolo

Los argentinos han apartado sus disputas políticas para unirse en un solo pedido: que llueva, y muy pronto. Más que una ola, el tsunami de calor que azota al país tiene escasos precedentes e insinúa un futuro más preocupante como consecuencia del cambio climático.