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El sheriff del condado de Butte, Kory Honea, tiene una esperanza: no tener que comparecer cada noche para informar de que la cifra de víctimas mortales del incendio Camp sigue subiendo. Por ahora, no obstante, solo le queda eso, la esperanza. Honea tuvo que reportar el lunes un total, por ahora, de 42 fallecidos, un número que vuelve este fuego el más letal de la historia de California, por encima de uno de 1933 que tenía el infame récord con 29 muertos. Más de 200 personas, además, siguen desaparecidas.

California mantiene la guerra contra su incendio más letal (leer noticia)