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Nos decía la periodista Rosa Villacastín, integrante del grupo de comentaristas, opinadores, y especialistas de la vida amorosa de Isabel Preysler: «Su secreto es que trata a sus maridos como reyes. ¡Todos se creen que están en el cielo!». Y una voz nos narraba las gestas matrimoniales de esta señora y nos decía: «Su periplo amoroso corre paralelo a las modas de cada época. En los 70, un aclamado artista (Julio Iglesias); en los 80, un acaudalado aristócrata (el marqués de Griñón); en los 90 un ministro estrella (Miguel Boyer), y para afrontar el siglo XXI, cuando los intelectuales son mas papulares que los políticos, todo un premio Nobel (Mario Vargas Llosa)». Así ha ido discurriendo esta nueva entrega de Lazos de sangre que TVE ha comprado a una productora, y que esta semana han dedicado a la saga Iglesias-Preysler. El 95% de lo visto han sido imágenes viejas sacadas del archivo de TVE. Criaturas de la familia, o directamente relacionadas con Julio Iglesias e Isabel Preysler, solo se han prestado dos: Julio Iglesias Junior y el que fuera antiguo mánager Alfredo Fraile. Intervenciones breves, pinceladas incrustadas, que sumadas no creo que llegasen a 10 minutos entre los dos. El resto, una hora y pico de archivo a punta pala y cotilleo. Hombre, habiendo como hay en RTVE más de 5.000 profesionales en nómina, alguien debería contarnos por qué se ha contratado la producción externa de un documental que en su mayoría está basado en el archivo de la propia TVE.

Estar con la Preysler es vivir en el cielo (leer noticia)