01 dic 2020

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El covid-19 ha venido a cambiar muchos hábitos, desde la forma de trabajar a la de consumir. En definitiva, ha cambiado la manera de vivir. Y este cambio afecta a la movilidad urbana. El teletrabajo, por ejemplo, reduce los desplazamientos y los atascos, y por ende, la contaminación, pero se está observando en estos meses un mayor uso del transporte privado en detrimento del público. Las ciudades ya estaban inmersas antes de la pandemia en planes para lograr una movilidad sostenible, pero el covid-19 quizás obliga a repensarlos y, seguro, empuja a acelerar la transformación.

La movilidad urbana necesita acelerar su proceso de transformación (leer noticia)