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La causa que se sigue contra el excomisario José Manuel Villarejo, por los espionajes y chantajes que protagonizó con los medios que le proporcionaba ser policía en activo, está poniendo en la picota a personalidades que nadie pensaría que tendrían que desfilar por la Audiencia Nacional. Este lunes le ha tocado el turno a Francisco González, primer presidente del BBVA. Lo ha hecho como imputado por los delitos de cohecho y descubrimiento y revelación de secretos, por la contratación de una de las empresas del expolicía, Cenyt, en 2004, cuando Sacyr quería hacerse con el control del banco.

Francisco González admite que pudo haber conductas irregulares de otros en el BBVA (leer noticia)