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Henry Surtees falleció en una carrera de F-2 a causa del impacto de una una rueda contra su casco en 2009, el mismo año en el que Felipe Massa casi pierde su vida en el GP de Hungría al ser alcanzado en la visera por una tuerca procedente del Brawn de Michele Barrichello. En ese momento, la FIA inició un programa para buscar soluciones de protección sobre el casco de los pilotos, la parte más expuesta en la seguridad de los monoplazas. Todo se aceleró cuando Jules Bianchi falleció a causa del impacto directo de su casco contra una grúa en el GP de Japón de F-1 en 2014. Desde entonces, la FIA encargó diseños de protección sobre la cabeza de los los pilotos. Red Bull diseñó un 'aeroscreen', una especie de carenado de policarbonato, pero el diseño adoptado fue el desarrollado por Mercedes y denominado Halo. Desde este año es obligatorio en los monoplazas de F-1.

Polémica sobre el diseño del arco protector de los pilotos de F-1 (leer noticia)