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El Dakar no perdona. Fernando Alonso (Toyota) salió a la segunda etapa del Dakar con intención de desplegar más velocidad, esa que dijo el sábado “aún tengo en el bolsillo”, pero la mala suerte se cebó en el asturiano cuando estaba marcando el tercer mejor tiempo del día. Una piedra, oculta en la arena, destrozó una de sus ruedas y el trapecio de dirección. Imposible seguir. El asturiano y Marc Coma, su copiloto, se las apañaron para reparar la avería aunque perdieron más de dos horas y media. La diferencia le deja prácticamente sin opciones de luchar con los mejores al final de rally por un buen puesto en la general, ganar, no iba a ganar. Quien sí demostró hoy sus opciones a la victoria final fue Carlos Sainz (Mini), autor de una grandísima etapa, que se frustó al final. El madrileño rodó segundo mucho tiempo, pero al final fue sexto, a 13 minutos del Toyota oficial de Giniel de Villiers, lo que le aúpa al segundo puesto de la general y primero entre los favoritos.

Alonso pierde más de dos horas y las opciones de ganar el Dakar (leer noticia)