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No es cierto que Valentino Rossi corra con miedo como aseguró, el pasado domingo, en Termas de Río Honda, en Argentina, tras el gran premio y su choque con Marc Márquez, al que acusó de estar destrozando el motociclismo y correr en busca de las piernas de sus rivales. No es cierto que a Valentino Rossi no le guste o vea peligrosa la manera de correr, el ímpetu y la fogosidad de los jóvenes pilotos de MotoGP. Todo lo contrario, le encanta. Tampoco es verdad que rechace el enfrentamiento, el codo a codo e, incluso, como ha reconocido y le ha criticado más de un colega de parrilla de MotoGP, el juego sucio en la pista. Rossi tiene dos caras y muestra cada una de ellas cuando quiere, cuando le interesa, siempre en beneficio propio y con la intención de denunciar a sus adversarios, desestabilizarles, reducir su ímpetu, valor y riesgo.

Cuando Rossi decía que "quien tenga miedo, que se quede en casa" (leer noticia)