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El video llegó como archivo adjunto en un correo electrónico de parte de Maria Teresa Abelló, una primatóloga barcelonesa que ríete tú de Jane Parker, por mucho que a esa le diera vida en la pantalla Maureen O’Sullivan. A ella se lo había mandado otro colega de profesión que, con gran acierto, le había puesto un nombre a lo que en las imágenes se podía ver. ‘Leopard-like hunting strategy’. O sea, la estrategia de caza del leopardo, pero en mitad de la plaza de Catalunya y a cargo de una bestia con plumas, una ‘Larus michaellis’, una gaviota patiamarilla. Sí, unas pocas gaviotas urbanas cazan palomas, un violento espectáculo que no extraño presenciar mientras, por ejemplo, se espera en la parada del autobús, pero ese es un comportamiento anómalo, inusual, reciente, como si un selecto grupo de las aproximadamente 500 gaviotas que anidan en Barcelona hubieran pasado del paleolítico aviar a la edad de los metales saltándose todo el neolítico. Cosas asombrosas están sucediendo en la Barcelona salvaje y no deberían pasar inadvertidas.

La 'gaviota-leopardo', el nuevo cazador urbano que asombra a los etólogos (leer noticia)