Transports de Barcelona restaura el autobús clásico Tilling Stevens de principios del siglo XX

Llegaron tal cual, a la británica. Con el volante a la derecha y la escalera de acceso a la izquierda. Aquellos primeros viajeros ocupaban la calzada, o el adoquinado, y se subían desde el medio de la calle a ese hierro infalible, a un Tilling Stevens de dos pisos, 40 caballos, cuatro cilindros, de ruedas robustas de caucho. Imponente, y de motor híbrido. Era 1922 y la Compañía General de Autobuses (CGA), nacida de la burguesía y embrión de la actual Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), ponía en circulación las primeras líneas urbanas, con timidez, con el tranvía por delante, sacando mentón. Lo que son las cosas, la ciudad que lleva 30 años discutiendo sobre el nonato museo del transporte, se empeña en seguir restaurando vehículos que son un pedazo de nuestra historia reciente. Ese primer bus está renaciendo ahora en una nave de Castellbisbal y en un par de meses volverá a circular, con la escalera en su sitio, para conmemorar el centenario de la red de autobuses de Barcelona.