Parece una alucinación. Como cuando ves un oasis en el desierto o a Toni Cantó dirigiendo una oficina de español. Hay dos porterías en el mar, un balón y una panda de jugadores ¿sobre tablas de surf? Suena el silbato. ¡Piiiii! Y todos reman hacia la pelota como si fuera la ola de su vida. Un novato toca aquí un balón menos que Sergio Ramos. Sí, esto es más agotador que intentar hacer el árbol genealógico de Tamara Falcó.

Surf polo y otras actividades insólitas del verano en Barcelona (leer noticia)