Ir a contenido

La Sala Atrium tenía que estrenar su segunda obra de la temporada el pasado día 16, y justo esa tarde los disturbios post sentencia se trasladaron a las puertas del teatro. No es un recurso narrativo: la manifestación convocada por la tarde en Gran Via con Marina degeneró en protesta violenta ante la Conselleria de Interior y se extendió por las calles adyacentes, entre ellas Consell de Cent, donde está el pequeño teatro de 54 butacas donde llevaban días preparando la puesta de largo de 'Quincas la mort i la mort', monólogo tragicómico de Òscar Muñoz sobre el tema de la amistad. Era el teatro por un lado y eran las fogatas por el otro. El cóctel por aquí y las cargas policiales por allá. No olvidarán esa noche.

La Sala Atrium: "Que nadie se asuste, pero estamos sitiados" (leer noticia)