31 may 2020

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Tengo una amiga que mantiene la teoría que hay que diferenciar la ropa de casa y la ropa que te pones para salir a la calle. No solo por una cuestión de higiene física sino moral. Son cosas diferentes y tú eres diferente cuando te vistes de una manera u otra. No es una cuestión de comodidad, que también lo es, sino de rigor con tu propia manera de entender el mundo. El de fuera y el de dentro. Ella, me confiesa, solo tiene una pieza que puede cumplir las dos funciones: un jersey de lana, verde, que atesora una intensa memoria familiar. El jersey verde puede combatir en cualquier escenario porque mantiene la estabilidad del entorno íntimo y adquiere la fortaleza necesaria para enfrentarse al exterior sin plegarse.

Sí, hago yoga (leer noticia)