Intentar perseguir a este hombre por su casa debería ser considerada una actividad de riesgo. Tiene 65 años, pero trepa por las paredes con ligereza de Spider-Man. En versión agrícola: hasta con 30 kilos de tierra a la espalda. Sube y baja con rutina de payés 51 escalones y dos escaleras de mano que dan más vértigo que el columpio de Heidi. No, a nadie se le ocurriría decir que sus verduras no están a la altura. Él cosecha entre tejados.

El granjero de las azoteas de Barcelona (leer noticia)