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La agresión sufrida por un turista estadounidense a manos de varios manteros el pasado miércoles en la plaza de Catalunya ha puesto al gobierno de Ada Colau en un aprieto considerable. Grupos de la oposición y representantes de sectores económicos –comerciantes, hoteleros, restauradores-, así como el Puerto de Barcelona han alertado sobre lo sucedido y han acusado a Colau, en menor o mayor medida, de propiciarlo por mantener una política de tolerancia con los vendedores ambulantes.

La agresión de los manteros a un turista pone a Colau en un aprieto (leer noticia)