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La gentrificación puede, a priori, parecer un concepto confuso. Todo empieza con pequeñas trasformaciones del barrio. Pequeñas y grandes modificaciones enfocadas a crear un entorno más agradable. A partir de ahí el entorno se sumerge en una especie de metamorfosis. Edificios, calles, parques y comercios embellecidos atraen la llegada de residentes con una mayor capacidad adquisitiva. Estos nuevos residentes, a su vez, también generan una trasformación del entorno relacionada con la necesidad de nuevos edificios, infraestructuras y comercios. El ecosistema se trasforma, los precios suben, los residentes cambian y su manera de relacionarse con el espacio también. Y es así como, poco a poco, la gentrificación hace gala de su presencia. Los residentes históricos del barrio se ven expulsados de sus hogares, el entorno ya no es el mismo.

Gentrificación: una amenaza para la identidad de los barrios (leer noticia)