26 nov 2020

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En una excursión en bicicleta por el Pirineo, Guille López se encontró en un refugio de montaña a un técnico de urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona. Menudo es Guille como para dejar escapar esa oportunidad. Lo que debía ser una velada alrededor de la chimenea contando batallitas, se convirtió en un debate sobre la movilidad en la ciudad, escenario del que ambos habían escapado ni que fuera por un par de días. Aquel hombre, quizás doblegado por la vehemencia del hoy portavoz de Eixample Respira, terminó contándole que en el consistorio, a la zona más contaminada del Eixample le llaman 'la pastilla negra'. EL PERIÓDICO se cita con este informático en el corazón de la trama de Cerdà para dar un largo paseo y comentar el plan del gobierno de Ada Colau destinado a humanizar las calles con más polución, con más coches, con más asfalto.

Un paseo por la pastilla negra de Barcelona (leer noticia)