Qué comer. Dónde ducharse. Ver la playa. Y poco más. Este es el día a día de Emilio, un hombre de 54 años que desde 2017 vive en las calles de Barcelona. "Intento pensar en el presente, porque si pienso en el futuro, si planeo lo que me gustaría hacer, me hundo", responde. Alberto, un argentino de 59 años, distingue a la gente entre si vive o malvive. "Y yo soy de los que malvive", asume. Ambos forman parte del grupo de más de 4.000 personas sin hogar en la ciudad que han asumido vivir en la pobreza extrema de una forma rutinaria. "Un año en la calle son como tres años para la gente normal", dice Emilio. "Y además te mata", añade Alberto.

"O espabilas o te pudres en la calle" (leer noticia)