30 nov 2020

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Persianas bajadas. Las calles de Barcelona, al igual que en el resto de poblaciones catalanas, perdieron anoche su pulso habitual a las 10. El toque de queda dejó casi las vías vacías, sin vida. Un domingo atípico. No se llegó al extremo de la escena de la película de Alejandro Almenábar 'Abre los ojos' en la que Eduardo Noriega recorre una Gran Vía madrileña desierta, pero el paisaje en la capital catalana cambió de repente.

Barcelona, 22 horas: las calles se quedan sin pulso (leer noticia)