01 abr 2020

Ir a contenido

"Vi a Albert saltar la valla de mi casa. Llevaba una braga en la cara, unos guantes y una mochila de la que sobresalía un palo. Se acercó hacia mi. Se levantó la camisa y enseñó la pistola. Primero me quedé inmóvil, pero después salí corriendo y me encerré en el piso de arriba de la casa. Después oí muchos golpes (...). Vi a Albert con una hacha en la mano y com manchas de sangre en la cara. Me dijo: baja aquí y limpia (....) Yo estaba cagada (...) Me asusté como no me había asustando nunca". Con estas palabras culpó Rosa Peral, la guardia urbana acusada de asesinar a su novio, el policía local Pedro R., al otro acusado, el también agente Albert López, que había sido su amante. Los perros no ladraron. La procesada ratificó este miércoles la versión dada durante la investigación de lo ocurrido en la madrugada del 1 al 2 de mayo del 2017, cuando se cometió el crimen. E insistió en que no tenía ningún plan con Albert, como sostiene la fiscalía.

Rosa Peral: "Vi a Albert con un hacha en la mano y sangre en la cara" (leer noticia)