Aquí te da el mismo subidón que a la nueva factura de la luz. Entras en un callejón sin salida y en unos pocos pasos acabas en un rincón más florido que si hubieras quedado con Blancanieves. A poco que esperes, 10 minutos como mucho, verás asomar al menos un par más de cabezas con disimulo de espía de serie B. Son dos veinteañeras que han venido a hacerse fotos para una marca de moda. “Vienen con ropa y se van cambiando”, dice Maruja con deje rutinario. Hace años que los tiestos de esta vecina de Sarrià se fotografían con devoción turística.

La plaza más bonita de Barcelona (leer noticia)