26 nov 2020

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Los barceloneses, dice un amigo mío, somos timoratos a la hora de salir de nuestro propio barrio. El covid nos ha quitado la opción de alejarnos de casa, y a la que hemos podido irnos moviendo hemos encontrado una ciudad muy distinta a la de antes de la pandemia. Con menos coches y turistas, sin poder ir despistados para no chocar, nuestra mirada es más corta. Nos revela imágenes que no habíamos sabido mirar, a base de tanto verlas. Algunas, como las colas del hambre, son terribles. Pero también recupera otras más bellas, de fachadas y lugares.

Barcelona, año cero (leer noticia)