“Hay luz al final del túnel”. Aquí te lo garantizan con obviedad precovid. Es el túnel de La Foixarda, en Montjuic. Se ve luz al final, sí, y una multitud tocando techo. Siempre hay gente, vengas cuando vengas. Montañas de mochilas al centro, sillas de cámping, ambiente de compadreo. “Es un punto de encuentro”, asienten dos jóvenes. Un punto de encuentro de altura. Parece una metáfora del mundo pandémico: mires donde mires, todo el mundo se sube por las paredes. Es el nuevo deporte ubicuo: la escalada urbana ha hecho 'boom'. 

El 'boom' de la escalada en Barcelona: los vampiros de Montjuïc (leer noticia)