11 jul 2020

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En octubre pasado, Hugo, un niño de 5 años, murió tras ser atropellado por un motorista junto a la escuela Grèvol, en la calle de Provençals, en el distrito de Sant Martí. El menor estaba en la acera, junto al centro, a centímetros de la circulación de vehículos y nada impidió que accediera a la calzada. La tragedia llevó a varias familias a protestar formalmente por el estado de la circulación junto a los colegios. Y todo ello se convirtió en semilla de un plan para proteger a los alumnos y aislarlos de la circulación en un entorno pacificado. Ahora, en centro presenta un espacio mucho más protegido en su exterior, que permite, por ejemplo, que los alumnos puedan merendar sin apelotonarse.

Colau se propone blindar los entornos de todos los colegios de Barcelona frente al coche (leer noticia)