El Besòs, el más Lázaro de los ríos europeos. No solo durante los últimos 20 años ha resucitado a ojos vista de quienes un día lo conocieron más inmundo que los establos de Augías, sino que hay nuevos y fabulosos planes para esta cuenca fluvial renacida de entre los muertos. En dos fases de aquí al 2025 y con una inversión de 6,8 millones de euros se pretenden convertir 2,5 kilómetros de su cauce en el hogar de nuevas especies y, más importante aún, en lecho conyugal de algunos animales que ya han hecho suyo aquel lugar pero que aún hacen oídos sordos a las trompetas del amor. Esta es una historia literalmente bestial.

Besòs, de la muerte a la parranda ecológica (leer noticia)