Videojuegos
Crimson Desert: Una gran aventura repleta de ideas que se construye sobre un mundo enorme y muy atractivo
El nuevo juego de Pearl Abyss cumple con su promesa de una aventura ambiciosa, con mucho por hacer y un sistema de combate que mejora con cada enfrentamiento

Crimson Desert causa sensanción en su estreno. / Pearl Abyss
'Crimson Desert' es uno de esos juegos que causa buena impresión desde sus primeros compases. Durante los siete años transcurridos desde su anuncio, Pearl Abyss ha ido mostrando una producción de gran tamaño, cargada de aspiraciones y nacida cerca de 'Black Desert Online' en su planteamiento inicial, aunque hoy se presenta como una aventura independiente. Con ese punto de partida, era lógico que, alrededor de su fórmula de acción y aventura en mundo abierto estructurada a partir de la exploración, los rompecabezas y un combate realmente interesante, surgiera alguna duda, que nunca estuvo relacionada con la cantidad de cosas que quería hacer, sino con si sería capaz de resolverlas con el mismo nivel que los grandes representantes del género.
Antes de entrar en materia
Conviene hacer alguna aclaración antes de seguir. 'Crimson Desert' es inabarcable y puede irse sin problema por encima de las 100 horas si uno decide completar la campaña y perderse en buena parte de sus zonas secundarias. De momento ya superamos estas cifras, lo suficiente como para hacernos una idea bastante precisa de lo que propone, de sus virtudes y también de sus defectos.
Vaya por delante que desde el principio da la impresión de que Pearl Abyss ha pretendido situar la narrativa en un lugar importante. Por fortuna, lo han planteado de un modo que no hace falta conocer 'Black Desert Online' para seguir el hilo, porque 'Crimson Desert' realmente es revolucionario y capaz de funcionar sin necesidad de apoyos externos.
La travesía de Kilff
La aventura sigue a Kliff, miembro de los Melenas Grises, un grupo mercenario que cae en una emboscada tendida por los Osos Negros, la facción rival que mantiene en vilo la frágil paz de Pailune. Tras ser derrotado en ese ataque y dado por muerto después de su enfrentamiento con Myurdin, el líder de los Osos Negros, Kliff regresa a la vida gracias a la intervención de unos misteriosos aliados vinculados al Abismo, que le conceden nuevas facultades para emprender el viaje con el que intentará reunirse con los suyos y plantar cara a una amenaza mayor.
Sobre el papel no suena mal y por suerte se mantiene en este plano durante la gran mayoría de la experiencia, aunque en algunos pasajes da más la sensación de ser una excusa para enlazar grandes eventos que la de un relato realmente cohesionado, algo muy complicado en producciones que deben dar forma a decenas de horas de narrativa. Algo parecido ocurre con una parte de los personajes secundarios y algunas de las misiones opcionales, que cumplen su función de aprendizaje y transición. No llega a plantearse como un problema que empañe el conjunto, porque 'Crimson Desert' se ha planificado para recorrer el mapa, resolver puzles y crear tu propia experiencia, más que para seguir un relato tan ambicioso en lo narrativo que no sea siempre fácil de seguir.
Un mundo rebosante de cosas por hacer
El territorio que ha construido Pearl Abyss es enorme y está rebosante de actividades. Hay una intención evidente de hacerlo creíble, de dar la sensación de que se trata de un lugar vivo, con amplios escenarios y multitud de rincones que despiertan la curiosidad sobre una puesta en escena muy cuidada. Los detalles sostienen buena parte de esa sensación de mundo vivo. Algunos personajes no jugables siguen rutinas sencillas, mientras otros reparan en nuestra presencia e incluso reaccionan a ella. De hecho, en la primera gran zona es fácil pasar bastante tiempo encadenando encargos bien resueltos, aprendiendo nuevas mecánicas y afrontando enemigos que sirven como preparación para tramos más duros. Tras todo esto y unas horas, el juego por fin se abre y empieza a sacar todo el partido a sus herramientas. El problema es que ahora mismo no todos los jugadores tienen la paciencia necesaria para ir desgranando cada zona poco a poco.
Ese arranque lento puede echar a más de uno. No todo el mundo tiene tiempo, o ganas, de dedicar decenas de horas a una aventura gigantesca que se toma su tiempo para ser entendida de verdad. Aun así, no falta materia interesante en este proceso de crecimiento. Explorar resulta agradecido, y los rompecabezas son uno de los apartados que mejor resultado dan, porque plantean retos con cierta mala leche, sin caer en la tentación de darte la respuesta casi mascada, algo que cada vez es menos habitual en este tipo de producciones.
Mezcla de influencias
Desde que empezaron a circular los primeros materiales de 'Crimson Desert' ya era fácil percibir que se nutre de muchas tradiciones. Eso, por supuesto, no tiene nada de raro. Casi cualquier gran producción recoge ideas de otras obras. Aquí el problema no está en la influencia en sí, más bien tiene que ver con que a menudo resulta demasiado fácil identificar de dónde proviene cada una. Por eso le cuesta tiempo ofrecer rasgos que definen una personalidad completamente propia, aunque hay momentos en los que deja ver un estilo reconocible construido a base de piezas que están bien elegidas y que se integran formando un conjunto coherente. El resultado es un mundo muy entretenido, vistoso y generoso en contenido, construido alrededor de ese esfuerzo por hallar una identidad propia que lo distinga de sus referentes. Y ese es, seguramente, su límite más fácil de evidenciar.
Un completo sistema de combate
Si había un apartado que despertaba curiosidad, ese era precisamente el combate y aquí sí se percibe una identidad definida y atractiva, porque Pearl Abyss ha elaborado una propuesta con muchas posibilidades, pensada para aprender, mejorar y sacar partido a un repertorio bastante amplio de movimientos y habilidades. En este sentido, agradecerás ese ritmo inicial, más pausado, que ayuda a familiarizarse con los fundamentos y a incorporar poco a poco nuevas opciones, algo especialmente útil cuando empiezan a aparecer enemigos y jefes que exigen bastantes más recursos.
'Crimson Desert' no plantea enfrentamientos para salir del paso aporreando botones. Sus jefes, nada menos que 76, reclaman atención a los patrones, paciencia y una comprensión real del sistema. Hay que aprender rutinas de ataque, calcular bien cada movimiento y asumir que en más de una pelea tendrás que repetir, corregir y volverlo a intentar. Es algo que debería entusiasmar a una gran parte del público, pero también es sensible a echar atrás a otra, aunque aquí el juego sí tiene una personalidad muy propia que defender.
Conclusiones
¿Merece la pena? Sí. Aunque 'Crimson Desert' no es un juego para todos los públicos, el tamaño, ritmo y la dureza pueden jugar en su contra, tiene mucho que ofrecer a aquellos que disfruten perdiéndose en mundos grandes, resolviendo puzles bien planteados y dedicando tiempo a exprimir un combate exigente. Sin duda, revoluciona el sector del videojuego rompiendo todas las fronteras, una aventura muy vistosa con suficiente materia de interés como para traducirse en una experiencia realmente entretenida. Su mayor virtud está en todo lo que pone sobre la mesa, aunque quizá su mayor problema sea precisamente no saber cómo exponer rápidamente toda esa abundancia y, aun así, cuando 'Crimson Desert' te atrapa no habrá otro sitio donde quieras quedarte.
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