Análisis

Potion Permit: conviértete en el mejor químico y cura a los habitantes de la región de Moonbury

Los habitantes de Moonbury están enfermos y tu trabajo es curarlos, pero ellos no quieren

Potion Permit: conviértete en el mejor químico y cura a los habitantes de la región de Moonbury
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Elsotanoperdido

Esta semana ha llegado a PC, consolas PlayStation, Xbox y Nintendo Switch el último título de MassHive Media y PQube, un interesante simulador de vida llamado ‘Potion Permit’ que nos pone en la piel de un químico en la pintoresca y alegre ciudad de Moonbury. Acudiremos llamados por el mismísimo alcalde para ayudar a sus conciudadanos con sus dolencias, entre los que se incluye su propia hija, la cual se encuentra muy enferma desde hace algún tiempo.

Simulación de vida

‘Potion Permit’ es un simulador y, cómo tal, propone situaciones reales del día a día de un químico/farmacéutico de pueblo. Los habitantes de Moonbury están enfermos y tu trabajo será curarlos. Para ello, el alcalde ofrece una casa en ruinas, nuestra futura base de operaciones y nos anima a conocer al resto de residentes. Es una producción tranquila y muy agradable donde la confianza depositada en los diferentes ciudadanos es clave. Para sanar a los habitantes primero hay que conocerlos bien y ganarse su confianza. La mayoría son reacios a relacionarse en los primeros compases del juego, pero poco a poco se irán abriendo, ya que necesitan un diagnóstico y nuestras soluciones para curarse.

El cariño de los habitantes aumentará tras hablar diariamente con ellos. Gracias a la historia iremos descubriendo, poco a poco, qué ocurrió con los anteriores químicos contratados y la causa de su timidez al inicio de la aventura. Pero no todo se basa en el diagnóstico de pacientes, la recolección de recursos y creación de pociones en nuestro enorme caldero, sino que, un elemento a tener en cuenta, es verdaderamente importante hacer amigos.

Amigos para siempre

Es una de las partes más llamativas del juego, ya que nos permite conocer diferentes historias y forjar grandes amistades (y romances) con los habitantes. Para conocer en qué punto está nuestra amistad podremos consultar un medidor, que en ocasiones se bloquea hasta que completamos cierta misión secundaria con dicho protagonista. Es crucial comunicarse todos los días con los personajes, ya que ganaremos confianza paulatinamente, sabremos más sobre sus historias y empatizaremos a la hora de diagnosticarlos.

También habrá que completar misiones, tratar pacientes y explorar todo el entorno para encontrar nuevos ingredientes. Los pacientes irán llegando a nuestra ruinosa casa a diario y allí serán diagnosticados mediante un sencillo minijuego, que posteriormente nos llevará a crear la opción que necesitan. También se podrá recoger tareas de un tablón de anuncios que nos invita a repartir el correo, recoger uvas y pescar, entre otras, todas a través de divertidos mini-retos para ganar algo de dinero.

Los peligros del boticario

Una vez determinada la poción concreta, asoma el momento de conseguir los diferentes ingredientes. Algunos los encontraremos por el mundo, pero otros tan solo serán accesibles al derrotar algunos enemigos. Aquí debemos destacar que cada ingrediente depende de un elemento: fuego, agua, tierra y aire, lo que restringe las opciones de creación en cada pócima.

Los alrededores de Moonbury son un gran laberinto, pero la sensación de encontrar nuevos elementos de la aventura es tan placentera como ilusionante. Cuanto más nivel tengamos, más cantidad de materiales obtendremos al recolectar árboles o rocas. Muchas de las pociones están compuestas por el mismo ingrediente, así que no es de extrañar que necesitemos recoger el mismo recurso varias veces.

Tampoco podemos olvidarnos de la gran variedad de enemigos que propone la entrega. Los monstruos, en muchos casos, necesitan de una mecánica específica para encargarse de ellos. Habrá que tener cuidado, porque muchos de ellos nos golpearán si nos salimos del camino, y si se agotan los puntos de vida, estaremos en serios problemas.

Colores de pixel

El mundo que propone ‘Potion Permit’ es un lugar colorido, lleno de vida y matices. No os dejéis engañar por su estilo gráfico pixelado, es un placer recorrer el juego. Además, las zonas cambian a medida que pasa el tiempo, según sea día o noche. Los colores del atardecer, cuando se encienden las farolas de las calles de Moonbury, nos hace que el viaje se vuelva más acogedor. El título se redondea técnicamente con una banda sonora tranquila que le sienta como un guante, una música reconfortante que nos hace sentir como en casa.

Conclusiones

‘Potion Permit’ presenta una interesante historia que invita a compartirla con los más pequeños de la casa. Es un juego tranquilo, lleno de historias, sólido y con momentos bastante emotivos. Permitir que los jugadores creen vínculos con los ciudadanos ha sido un acierto, ya que aporta un ambiente cálido que invita a empatizar durante toda la aventura. La exigencia es razonable y los rompecabezas no se han creado con soluciones concienzudas. En pocas palabras: una experiencia muy bonita que a través de su banda sonora y atardeceres nos transporta hasta un lugar que terminas sintiendo como tu propio hogar virtual.

 

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