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Alimentación saludable

Los científicos coinciden: reducir el consumo de proteínas podría favorecer tu longevidad

Un estudio de la Universidad del Sur de California (EEUU) revela una dieta contra el envejecimiento y la obesidad

Comer más proteína no es siempre mejor: para la mayoría de la población, reducir su ingesta puede favorecer un "envejecimiento más saludable"

Diferentes tipos de proteínas saludables, incluyendo salmón y legumbres.

Diferentes tipos de proteínas saludables, incluyendo salmón y legumbres. / Jcomp. Freepik

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Goundo Sakho

Goundo Sakho

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Aunque durante años se ha insistido en que una alimentación rica en proteínas es fundamental para ganar y mantener masa muscular, una nueva investigación apunta en otra dirección cuando el objetivo es envejecer mejor. El estudio, publicado en la revista 'Cell Metabolism', señala que una alimentación basada principalmente en vegetales, con un aporte reducido de proteínas y una cantidad moderada de metionina, podría favorecer la longevidad.

Aporte moderado de metionina

Pero, ¿qué son exactamente los aminoácidos y qué papel desempeña la metionina? Los aminoácidos son moléculas orgánicas que se combinan para formar proteínas y actúan como bloques de construcción de estructuras del organismo, como los músculos, la piel, el cabello y las uñas. Además, intervienen en numerosos procesos metabólicos y en la transformación de los nutrientes que obtenemos a través de los alimentos.

Desde el punto de vista científico, se dividen en aminoácidos no esenciales -aquellos que el propio organismo puede producir a partir de otros compuestos- y esenciales, que el cuerpo no puede sintetizar por sí mismo y debe obtener a través de la alimentación. Entre estos últimos se encuentra la metionina, presente en alimentos como la carne, los huevos, los lácteos y el pescado, aunque también puede encontrarse en algunos alimentos de origen vegetal.

Los investigadores de la Universidad del Sur de California Estados Unidos quisieron estudiar la relación entre estos nutrientes y el envejecimiento. Los resultados apuntan a que las dietas bajas en aminoácidos y basadas principalmente en alimentos vegetales son las que producen efectos más favorables sobre la longevidad, aunque necesitan mantener un aporte moderado de metionina para reducir el riesgo de fragilidad. Para llegar a estas conclusiones, combinaron experimentos realizados en animales con un análisis epidemiológico de más de 200.000 hombres y mujeres.

Reducir factores de crecimiento

En la primera parte del estudio, los investigadores compararon distintos patrones alimentarios en ratones de 20 meses: una dieta estándar, una dieta occidental, una dieta cetogénica (baja en carbohidratos y alta en grasas) y una dieta diseñada para favorecer la longevidad. Esta última fue denominada LDMM (baja en proteínas y suplementada con metionina), inspirada en algunos patrones de la dieta mediterránea y de Okinawa (Japón).

Los resultados mostraron diferencias significativas entre los grupos: mientras que la dieta cetogénica aumentó la masa grasa y la fragilidad de los animales, la dieta baja en proteínas (LDMM) consiguió reducir ambas.

Pero los investigadores también observaron cambios en varias señales metabólicas: la dieta LDMM redujo los niveles del factor de crecimiento similar a la insulina 1(IGF-1), una hormona producida principalmente en el hígado que participa en el crecimiento y la proliferación celular. Al mismo tiempo, aumentó las señales de GLP-1, una hormona liberada por el intestino después de comer que ayuda a regular la glucosa y favorece la sensación de saciedad, y del factor de crecimiento de fibroblastos 21 (FGF21), relacionado con el metabolismo de las grasas.

Perder peso sin reducir la masa magra

Sin embargo, el estudio también introduce un matiz importante: reducir los aminoácidos no significa eliminarlos. Los investigadores comprobaron que una ingesta insuficiente de metionina aumentaba la fragilidad, mientras que un exceso podía hacer desaparecer los beneficios observados con la dieta LDMM.

Uno de los resultados más llamativos apareció precisamente al analizar el peso. Los ratones que seguían esta dieta podían consumir más alimentos que los de otros grupos y, aun así, perdían peso sin reducir su masa magra, que comprende tejidos como los músculos, los huesos y los órganos internos. Un resultado que, según los investigadores, cuestiona la idea de que reducir únicamente la cantidad de calorías sea la clave para controlar el peso y pone el foco también en la composición de la dieta.

Paralelamente, el análisis de los datos humanos mostró que las personas que consumían una mayor cantidad de proteína animal -y, por tanto, de metionina y otros aminoácidos esenciales- presentaban una mayor prevalencia de obesidad y aproximadamente el doble de diabetes tipo 2 que aquellas que consumían menos proteína animal o ninguna.

Cabe recalcar que los propios resultados no permiten afirmar que la proteína animal sea la causa directa de estas enfermedades, ya que se trata de una asociación y no demuestra causalidad.