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Verano

Dolores Gurrea, pediatra, desmonta los mitos sobre el corte de digestión y da las claves para evitarlo

No siempre es necesario esperar dos horas, pero sí tomar precauciones antes de bañarse o hacer ejercicio

¿Te encuentras mal dentro del agua?

¿Te encuentras mal dentro del agua? / rawpixel.com

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Abril Benítez

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Esperar dos horas después de comer antes de bañarse es una de las recomendaciones más repetidas del verano. Durante décadas, muchas familias han asumido que entrar en el agua antes de ese tiempo podía provocar un corte de digestión, pero ¿hasta qué punto es cierto?

La realidad es más matizada. Lo que popularmente conocemos como corte de digestión puede producirse por un cambio brusco de temperatura o por realizar un esfuerzo intenso mientras el cuerpo está en pleno proceso digestivo. Y no necesariamente tiene que ocurrir dentro del agua.

La doctora Dolores Gurrea, pediatra especializada en Salud Digestiva del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, explica que la regla de las dos horas es "un poco un mito, pero sí que hay que tomar precauciones".

El mito de las dos horas

Según la experta, no existe un tiempo único y exacto que sirva para todo el mundo. El riesgo depende de varios factores: qué hemos comido, qué cantidad, cómo de pesada es la digestión y qué temperatura tiene el agua.

No es lo mismo haber hecho una comida ligera que un almuerzo muy abundante, ni entrar en una piscina templada que lanzarse de golpe a un agua muy fría.

Gurrea insiste especialmente en este último punto: "El contraste de temperaturas es muy importante".

Por tanto, el problema no es tanto haber esperado una hora, dos o una cifra concreta, sino someter al cuerpo a un cambio brusco de temperatura mientras está haciendo la digestión.

También puede ocurrir fuera del agua

Otro de los mitos es pensar que el corte de digestión solo aparece en la piscina o en la playa.

La especialista explica que también puede producirse después de realizar ejercicio físico intenso justo después de comer.

Durante la digestión, una parte importante del flujo sanguíneo se concentra en el aparato digestivo. Si en ese momento realizamos un esfuerzo brusco o el cuerpo tiene que reaccionar ante un cambio de temperatura muy fuerte, este equilibrio puede alterarse y provocar malestar.

Por ello, después de una comida abundante es mejor evitar las actividades físicas intensas y dar tiempo al cuerpo para hacer la digestión.

Cómo prevenir un corte de digestión

La principal recomendación de la doctora es actuar con sentido común y adaptarse al tipo de comida y a las circunstancias.

Una de las medidas más importantes es entrar en el agua de forma progresiva. En lugar de lanzarse de golpe, especialmente si hemos estado mucho tiempo al sol, es preferible mojarse primero los brazos, las piernas, la nuca y el cuerpo para que el organismo se adapte a la temperatura.

También conviene evitar ejercicios bruscos después de comer, sobre todo si la comida ha sido abundante o rica en grasas.

En verano, la experta recomienda priorizar comidas más ligeras, con frutas, verduras, proteínas e hidratos de carbono, y evitar abusar de los alimentos muy grasos, ya que son más difíciles de digerir.

La hidratación constante también es fundamental, especialmente en niños y personas mayores, que pueden ser más vulnerables a los efectos del calor.

¿Cómo saber si estamos sufriendo un corte de digestión?

Es importante saber identificar los posibles síntomas para actuar con rapidez.

Entre las señales más habituales se encuentran mareos, náuseas, calambres, visión borrosa o zumbidos en los oídos.

En los casos más graves puede producirse un desmayo. Si esto ocurre dentro del agua, el riesgo es especialmente elevado, ya que puede provocar un ahogamiento.

Por este motivo, si mientras nos bañamos empezamos a notar malestar, debilidad o mareo, hay que salir del agua inmediatamente.

¿Qué debemos hacer si sufrimos un corte de digestión?

Ante un posible corte de digestión, la primera medida es dejar la actividad que estemos realizando.

Si la persona está dentro del agua, hay que sacarla inmediatamente, secarla y tumbarla en un lugar seguro. También se recomienda elevar ligeramente las piernas y procurar que mantenga una temperatura corporal adecuada.

La persona afectada debe hacer reposo hasta recuperarse completamente y mantenerse bien hidratada.

Si los síntomas son intensos, se produce una pérdida de conciencia, dificultad para respirar o la persona no se recupera con normalidad, hay que solicitar asistencia sanitaria urgente.

En definitiva, no siempre es necesario mirar el reloj y esperar exactamente dos horas. Lo más importante es evitar comidas excesivamente pesadas, no realizar ejercicio intenso inmediatamente después de comer y entrar en el agua de forma gradual, especialmente cuando existe una gran diferencia de temperatura.

Más que una regla rígida, la prevención del corte de digestión exige escuchar al cuerpo, actuar con prudencia y saber reconocer los primeros síntomas.

Fuente: Diari de Girona