Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entornos rurales

Ivan Kovach, sobre su vida en las montañas: "Me mudé a vivir a la antigua casa de mi abuelo, adaptándome a la vida sin civilización"

El 'youtuber' explica cómo sobrevive en los bosques de Transcarpatia, en Ucrania: "No hay Internet aquí, pero hay silencio, montañas y un deseo de trabajar en lo que amas"

Giussepina vive en la montaña como hace un siglo: sin luz, móvil ni frigorífico: "No hace falta tener nevera, ya que fuera hace tanto frío que todo funciona como una"

El 'youtuber' Ivan Kovach en la antigua casa de su abuelo, en las montañas de Transcarpatia (Ucrania).

El 'youtuber' Ivan Kovach en la antigua casa de su abuelo, en las montañas de Transcarpatia (Ucrania). / YouTube/Ivan Kovach

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Goundo Sakho

Goundo Sakho

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Cada vez son más las personas que buscan alejarse del ruido de las grandes ciudades y encontrar una vida más tranquila en contacto con la naturaleza. Es el caso de Ivan Kovach, un joven ucraniano que hace dos años decidió trasladarse a las montañas de Transcarpatia: "Me mudé a vivir a la antigua casa de mi abuelo, adaptándome a la vida sin civilización", expone en un vídeo de YouTube. Desde entonces, su día a día transcurre entre árboles.

Lejos de la civilización

En su canal 'Life in the mountains of young boy' muestra cómo corta leña, realiza trabajos de carpintería y recoge alimentos de la naturaleza para abastecerse. Una vida que, aunque pueda parecer idílica desde fuera, también tiene una cara menos conocida: la ausencia de agua corriente y electricidad, que le obliga a realizar manualmente muchas de las tareas que en las ciudades se dan por hechas.

La conexión a Internet es, precisamente, uno de sus mayores problemas. En uno de los vídeos publicados en su cuenta secundaria, Kovach explica cómo es vivir sin conexión: "Aquí no hay nada de Internet y si quieres subir un vídeo a YouTube, tienes que buscar una señal donde puedas pillarla", expone en la descripción de la publicación.

Un día decidió salir a buscarla: a pesar de la nieve que cubría las montañas, Kovach preparó una mochila con su ordenador, algo de ropa e incluso leña, y emprendió el ascenso en busca de un lugar desde el que pudiera conectarse a una red 4G: "Este no es solo un vídeo, es parte de la vida transcarpática real. No hay Internet aquí, pero hay silencio, montañas y un deseo de trabajar en lo que amas, incluso cuando la nieve está cayendo y el viento te está empujando hacia abajo".

La realidad de muchos

La escena resume una forma de vida que comparten miles de personas en las zonas montañosas del mundo. De acuerdo con la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), los bosques y las montañas abarcan el 32% de la superficie mundial. Sin embargo, según su informe 'Hacia un análisis de los entornos y poblaciones de montaña basado en SIG (Sistemas de Información Geográfica)', solo el 12% de la población mundial reside en estas áreas.

En total, el 90% de las personas que viven en entornos rurales se encuentran en países en desarrollo y en transición. En regiones como América Central, el Cercano Oriente, América del Norte y África Oriental, la población de montaña tiene un peso relevante. No obstante, aunque Asia y el Pacífico concentran casi la mitad de la población montañosa del mundo, esta representa únicamente el 11% de la población total de la región.

Más de la mitad de la población de montaña vive por debajo de los 1.000 m de altitud, mientras que menos del 10% lo hace por encima de los 2.500 m. En las regiones montañosas -como Transcarpatia, cuyo monte más alto, el monte Hoverla, alcanza los 2.061m de altitud- puede existir conexión a Internet, pero la cobertura suele ser más irregular e inestable, especialmente cuando hay obstáculos que dificultan la difusión de ondas.

Sobrevivir en la montaña

Aunque, como Kovach, muchas personas se dedican a algún tipo de actividad agrícola, sus formas de vida son muy diversas. Según la FAO, en las zonas con acceso a centros urbanos, los trabajadores y pequeños empresarios tienen mayores posibilidades de aumentar y diversificar sus ingresos. Además, en las áreas más remotas, el montañismo, el turismo y la conservación de la naturaleza ofrecen otras oportunidades laborales. Aun así, la agricultura continúa siendo fundamental y una parte importante de la población depende de ella como principal fuente de sustento.

No obstante, las condiciones para desarrollar esta actividad están lejos de ser sencillas. En general, las zonas de montaña no son aptas para la agricultura de cultivo: la FAO estima que el 78% de la superficie montañosa mundial no es apta o es solo marginalmente apta para cultivar. El pastoreo y la silvicultura son, por ello, algunas de las actividades que mejor se adaptan a estos ecosistemas.

Por otro lado, buena parte de la agricultura de cultivo se desarrolla en zonas con importantes limitaciones ambientales, como condiciones climáticas desfavorables, terrenos con fuertes pendientes o suelos de mala calidad. A ello se suman, en muchos casos, la falta de infraestructuras de servicios y el aislamiento, factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de quienes viven en estos territorios.

Y es que no todas las personas que viven alejadas de la civilización lo hacen por elección propia. Mientras Kovach ha decidido voluntariamente instalarse en las montañas y adaptar su vida a estas condiciones, para muchos otros habitantes forma parte de una realidad que viene impuesta por el lugar en el que crecieron: "Las áreas y poblaciones de montaña están más aisladas que las zonas que no son de montaña, aunque la magnitud de este aislamiento puede no ser tan grande ni tan única como se pensaba anteriormente", expone la FAO.