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Mascotas

Fran Estévez, adiestrador canino: "Los animales generan una dependencia excesiva hacia sus propietarios"

El adiestrador también alerta de que uno de los errores más habituales es dejar pasar las primeras señales de comportamiento inadecuado o recurrir a consejos de familiares

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Fran Estévez junto a su perro

Fran Estévez junto a su perro / El Periódico

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Tener un perro implica mucho más que darle comida, sacarlo a pasear y ofrecerle cariño. La educación durante los primeros meses puede marcar buena parte de su comportamiento futuro y evitar problemas que, una vez asentados, resultan mucho más difíciles de corregir.

Así lo explica Fran Estévez, adiestrador canino con cerca de dos décadas de experiencia. En su Escuela Canina Fran Estévez, ofrece adiestramiento a domicilio y programas de educación personalizados adaptados a las necesidades de cada perro y de sus propietarios. El especialista insiste especialmente en que no conviene esperar a que aparezca un problema grave para comenzar educar al animal. "Cuanto antes se establezcan unas buenas bases de comportamiento, educación y obediencia, más fácil será prevenir futuros problemas de conducta", defiende en El Periódico de Extremadura, del mismo grupo que este diario.

El error de esperar demasiado

Uno de los fallos que Estévez observa con mayor frecuencia entre los propietarios es dejar pasar las primeras señales de un comportamiento inadecuado pensando que desaparecerán solas o recurrir a recomendaciones de familiares, amigos y conocidos antes de buscar asesoramiento profesional.

El problema es que determinadas conductas pueden ir consolidándose con el paso del tiempo. Cuando finalmente se pide ayuda, explica, "la conducta ya está muy asentada y requiere un trabajo más profundo de modificación".

Por eso compara el aprendizaje de los perros con el de las personas, pues los primeros momentos son especialmente importantes para adquirir hábitos y establecer las bases de una buena convivencia.

Ansiedad al quedarse solos

Entre los problemas que encuentra habitualmente está la ansiedad por separación. Hay perros que, cuando sus propietarios abandonan la vivienda, sufren niveles elevados de ansiedad y estrés porque no saben gestionar la situación. Esto provoca que lloren, ladren o rompan objetos cuando se quedan solos.

Estévez también alerta de otro fenómeno que puede influir mucho, "la excesiva humanización de los perros". "No diría que es la causa principal, porque de hecho hemos realizado estudios y no siempre tiene relación directa, pero sí es cierto que en muchos casos los animales generan una dependencia excesiva hacia sus propietarios", expone el especialista.

Tirones de correa

Los problemas de educación tampoco aparecen únicamente dentro de casa. Entre las dificultades más habituales están los tirones de correa durante los paseos o que el animal, una vez suelto, no acuda cuando su propietario lo llama.

No existe, sin embargo, una receta idéntica para todos. "No existen dos perros iguales", recuerda Estévez, pues "todos presentan algún tipo de dificultad que hay que entender y trabajar".

Precisamente por ello, el experto considera positivo que cada vez sean más las personas que contactan con un profesional justo después de adoptar o comprar un cachorro, antes incluso de que aparezcan los primeros conflictos.

La clave, según sostiene, está en adelantarse ya que educar desde el principio resulta mucho más sencillo que intentar corregir años después una conducta que el perro ya ha convertido en un hábito.