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Crianza

Los psicólogos, sobre que los niños duerman con sus padres: "Lejos de protegerlos del miedo y la inseguridad, interfieren en su crecimiento e independencia"

Alargar durante muchos años el colecho empeora la calidad y cantidad del sueño

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Un bebé durmiendo en una cama.

Un bebé durmiendo en una cama. / EP

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Andrea Valenzuela García

Andrea Valenzuela García

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Durante los primeros meses de vida, el apego entre padres e hijo es muy importante para garantizar que el bebé crezca fortalecido física y emocionalmente. Por eso, cada vez más especialistas recomiendan el colecho, es decir, dormir junto a los padres. Sin embargo, alargar esta práctica deja con el tiempo de tener beneficios y puede desembocar en el efecto contrario.

A lo largo de los primeros tres meses, los pediatras aconsejan que la cuna esté cerca de la cama de los padres para alimentar y monitorizar al bebé, pero después es importante crearle su propio espacio aún sabiendo que la adaptación puede ser algo complicada.

Interferencias en el crecimiento y la independencia

Desde el punto de vista psicológico, el Instituto del Sueño (IIS) recomienda que a partir del cuarto mes, el bebé duerma en su habitación para evitar los efectos que puede tener el colecho en el desarrollo infantil. A partir de ese momento, los expertos consideran que "los padres que duermen con sus hijos, lejos de protegerlos del miedo y la inseguridad, pueden provocar el efecto contrario, interfiriendo en su crecimiento y su independencia".

Un estudio de la Academia Americana de Pediatría reproducido por el Instituto Europeo del Sueño, gestionado por el IIS, sostiene que "los niños que comparten la misma habitación que los padres, incluso sin estar en la misma cama, tienen un descanso inferior a los que duermen en su propia habitación. Esto puede deberse a un menor tiempo de sueño y unos hábitos de sueño deficientes, pues en los episodios en los que se despiertan en medio del sueño, los padres atienden su llamado y no retoman el sueño por sí solos".

Además, añade que "la baja calidad y cantidad de sueño en los niños incrementa las probabilidades de desarrollar sobrepeso y otros trastornos de sueño en edades posteriores".

Desarrollo de conductas ansiosas

Uno de los argumentos que plantean algunos especialistas es que "los niños podrían desarrollar una 'muleta para dormir': siempre tener al padre a la hora de dormir se puede convertir en una fuerte asociación para iniciar el sueño". Asimismo, esta 'muleta' viene en muchas ocasiones acompañada de mimos, caricias o estar en brazos para dormir, por lo que privar a los niños de estos rituales pueden mostrar conductas ansiosas.

Otro inconveniente es que "no todos los miembros de la familia necesitan acostarse a la misma hora". Los niños tienen necesidades de sueño que varían según la edad, mientras que los padres que duermen con ellos terminan adaptándose al horario de los más pequeños y -al acostarse más temprano- pueden ocasionarse frustraciones en el sueño.

También se ve comprometida la calidad del descanso de los adultos cuando comparten lecho con niños muy inquietos, que dan vueltas o patadas en la cama.

Por otro lado, puede llegar a afectar a la relación entre la pareja, ya que, para muchos, "las noches son el único momento del día que tienen para estar a solas. Al compartir la cama con los niños, pudiera limitar el tiempo o espacio dedicado a la intimidad que es esencial en la pareja".

Por último, uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es el riesgo aumentado de Síndrome de Muerte Súbita en Lactantes (SMSL): "A pesar de que el colecho provee una lista de beneficios para el bebé y la madre, las guías actualizadas del 2022 de la Academia Americana de Pediatría establecen que los menores de 4 meses de edad tienen un riesgo mayor de SMSL, asfixia, lesiones y muertes relacionadas con el sueño. Hay un riesgo aumentado en caso de que alguien en la cama fume, consuma alcohol o drogas o si la superficie de colecho es blanda y tiene ropa de cama".

El colecho también ofrece beneficios

Igualmente, el Instituto Europeo del Sueño explica que el colecho también ofrece ciertos beneficios: la cercanía para responder a las necesidades del bebé en la noche, el contacto directo que calma al bebé, la facilidad para amamantar con mínimas interrupciones del sueño, puede fortalecer la sensación de seguridad y bienestar al niño y el vínculo emocional con el padre, además de aliviar el insomnio asociado a miedos nocturnos o ansiedad.

Finalmente, los especialistas recuerdan que el colecho es una opción válida y "si funciona para ti y tu familia, y tomas las medidas de seguridad pertinentes, no estás obligado a suspenderlo". De cualquier forma, para dejar atrás esta práctica también indican algunos consejos como llevar a cabo una transición gradual o establecer una rutina para la hora de acostarse.