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Entornos rurales

Arnau Moldero (24 años), sobre la vida campestre: "Te gastas menos y comes por 100 de calidad"

El 'agroinfluencer' abandonó la ciudad en busca de tranquildad y ahora vive de forma casi autosuficiente en la montaña

Emilio (28 años) vive solo en un contenedor perdido en la montaña: "Es la trampa que nos han hecho hoy en día: parece que necesites un montón de dinero, pero no es así. Yo estoy viviendo por 10 o 20 euros al mes"

El 'agroinfluencer' catalán Arnau Serrado, de 24 años, posando con sus cabras.

El 'agroinfluencer' catalán Arnau Serrado, de 24 años, posando con sus cabras. / Instagram/todocorraleros.oficial/Arnau Serrado

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Goundo Sakho

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España registra cada vez más personas que deciden alejarse de las ciudades para instalarse en plena naturaleza. Aunque no existe una cifra oficial que permita saber cuántas personas viven exactamente en zonas de montaña -puesto que los censos se organizan por municipios y comarcas, y no por accidentes geográficos-, según una estimación de 'El Correo' a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), al menos un 0,01% de la población reside en áreas de media montaña, muchas de ellas vinculadas a la llamada 'España vaciada'.

Arnau Moldero forma parte de este segmento de la población desde los 18 años. Este joven 'youtuber' decidió cambiar el ruido y el ritmo de la ciudad por una finca situada en plena montaña, en un pueblo de la provincia de Girona y, desde allí, ha construido toda una vida alrededor de la agricultura.

Una vida ganadera y de cultivo híbrido

"Acompáñame a desayunar con emús", empieza diciendo en uno de los vídeos publicados en su canal de YouTube, 'Corraleros'. Y no lo dice como si de algo casual se tratara: Moldero comparte su día a día con todo un séquito de animales, desde gallinas y patos hasta pavos reales, cabras y, por supuesto, los emús. Cada uno tiene sus propias rutinas y hasta su propia llamada: "Tengo que hacer un sonido diferente para cada animal. […] Si yo ahora me pongo a silbar –explica mientras alimenta a las aves– esto se me llena de gallinas y se comerían la comida de los emús".

Ahora, con 24 años, Moldero no solo ha aprendido a ocuparse de los animales, sino también a cultivar buena parte de sus propios alimentos. En su invernadero y en el huerto al aire libre crecen tomates, calabazas, pimientos y boniatos, así como berenjenas, judías, girasoles, melones y sandías. No obstante, no todo sale de la tierra a la primera: "Es híbrida, no es una planta que haya comprado yo. La compré en el vivero, que si no aquí [en esta tierra] no se hacía bien y, bueno, hay que tirar de truquitos", admite.

La agricultura sigue siendo una parte importante del medio rural español. Según el Censo Agrario de 2023, en España había 784.141 explotaciones agrarias y, en el caso de los cultivos hortícolas, como el tomate o el pimiento, es habitual recurrir a plántulas procedentes de semilleros y viveros autorizados.

Moldero intenta combinar estas variedades con semillas tradicionales y conservar parte de ellas para futuras cosechas. Explica que "a largo plazo, si la vas plantando, se adapta muy bien al terreno, cada vez produce más, se hace más resistente a las plagas y te asegura que tengas semilla que puedas cultivar tú"; algo que le permite experimentar con el terreno y, al mismo tiempo, avanzar hacia una mayor autonomía alimentaria.

Producción y conserva de alimentos

Si algo persigue Moldero es precisamente eso: depender cada vez menos de lo que ocurre fuera de la finca. Los alimentos que obtiene de sus cultivos y de sus animales le permiten acercarse a una vida casi autosuficiente, aunque él mismo reconoce que conseguirlo requiere mucho tiempo y planificación: "No empieza en grandes cantidades. Ahora empieza como progresivo, que en verdad es lo mejor, porque te permite ir consumiendo y que no se te estropee", explica.

"En unas semanas empezará el pico máximo de producción y ahí es cuando empezamos a hacer conservas y a congelar para todo el año, […] para hacer, por ejemplo, tomate en conserva". Los tomates cherry, en este caso, pasan por el deshidratador. Primero los lava y los corta por la mitad y después, los coloca en bandejas y los deja secar a baja temperatura: "Es una buena forma de conservar, porque, una vez seco, dura muchísimos años. […] Pierde propiedades, pero, bueno, la clave es secarlo a una temperatura baja. Es decir, más o menos, a unos 40 grados", concreta.

Depender menos de la ciudad

Pero no todo lo que prepara procede directamente del huerto: también fabrica sus propios yogures. Solo necesita un litro de leche entera y un vaso de yogur griego de supermercado. Mezcla ambos ingredientes, los reparte en pequeños envases, los introduce en una yogurtera y, ocho horas después, ya tiene yogures para toda la semana.

Una rutina que, vista desde fuera, puede parecer alejada de la vida que lleva buena parte de la población, pero que para Moldero se ha convertido en algo cotidiano: levantarse entre animales, cultivar lo que come, conservar lo que produce y aprender, poco a poco, a desvincularse del entorno urbano: "Te gastas menos y comes por 100 de calidad. O sea, que no es lo que te ahorras, sino la calidad que ganas", expone en otro vídeo.